Moscú reconoce que su buque insignia en el Mar Negro resultó seriamente dañado y Ucrania se adjudica el ataque

Rusia reconoció este miércoles que su buque insignia en el Mar Negro resultó seriamente dañado tras un incendio y una explosión.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que el Moskva estaba en llamas como resultado de la detonación de municiones que llevaba a bordo, aunque funcionarios ucranianos aseguraron que sus fuerzas habían lanzado dos misiles contra la embarcación.

Las autoridades rusas dijeron que los más de 500 tripulantes habían sido evacuados y que la causa del incendio está bajo investigación, sin confirmar ni desmentir la versión ucraniana.

El crucero de misiles Moskva se construyó a principios de la década de 1980 en la ciudad de Mykolaiv, en el sur de Ucrania, que entonces era parte de la URSS.

Mykolaiv ha sido bombardeada regularmente en los últimos días por las tropas rusas.

El buque de 186 metros de eslora era el barco líder de la clase Atlant del Proyecto 1164 de la Marina soviética. Inicialmente se llamó Slava (Gloria), pero luego pasó a llamarse Moskva (Moscú).

El principal armamento del buque de guerra son los misiles antibuque P-1000 Vulkan.

Se convirtió en el buque insignia de la Flota del Mar Negro en el año 2000 y desempeñó un papel clave durante la campaña militar de Rusia en Siria, que comenzó en 2015.

De 12.500 toneladas, el barco formaba parte de una flota rusa que merodeaba en alta mar y amenazaba el puerto ucraniano de Odesa.

Diferentes versiones

El gobierno ucraniano afirmó que el buque de guerra fue alcanzado por misiles Neptune fabricados en Ucrania.

El asistente presidencial ucraniano, Oleksiy Arestovych, dijo que los rescatistas rusos no pudieron llegar al barco.

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«¡Se ha confirmado que el crucero de misiles Moskva se fue hoy exactamente al lugar donde fue enviado por nuestros guardias fronterizos en la Isla de la Serpiente!», escribió en una publicación en Telegram el gobernador regional de Odesa, Maksym Marchenko.

Se refería a un incidente que supuestamente ocurrió el primer día de la invasión rusa el 24 de febrero.

El crucero Moskva se acercó a la Isla de la Serpiente de Ucrania, en el Mar Negro, exigiendo que una pequeña guarnición de la guardia fronteriza ucraniana se rindiera de inmediato.

Pero los guardias fronterizos se negaron a hacerlo, y uno de ellos le dijo a la tripulación del buque de guerra: «¡Vete al infierno!»

Los funcionarios ucranianos inicialmente dijeron que todos los guardias fronterizos habían muerto, pero informes posteriores sugirieron que fueron hechos prisioneros por Rusia.

Por ello, y por ser el buque insignia desde el año 2000, el incidente es un revés significativo para el esfuerzo bélico de Rusia, tanto por razones militares como morales, señala el corresponsal de asuntos de seguridad de la BBC, Frank Gardner.

Sea lo que sea lo que haya causado el gran incendio a bordo, la desaparición del otrora poderoso Moskva será visto como justicia poética en Ucrania, añade Gardner.

En términos más prácticos, es probable que este incidente provoque que los buques de guerra rusos tengan que alejarse más de la costa por su propia seguridad.

Lo ocurrido tuvo lugar luego de una explosión anterior a bordo de un barco de desembarco anfibio ruso, que se cree que es el resultado de un ataque ucraniano encubierto.

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