Terremoto del 16-A | María José Pinoargote: “Los manabitas no conocemos puntos intermedios, ni la palabra derrota”

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Hay marcas que se llevan en el alma y que el tiempo no logra borrar, solo las hace más llevaderas y nos enseña a asumirlas y hacerlas parte de nuestra historia. María José Pinoargote, presentadora de Oromar Televisión, nos relata cómo fue para ella el inolvidable 16-A.
¿Cómo fueron los minutos previos al terremoto?
El 16 A, aquel día salí temprano de trabajar, es raro porque era una temporada alta para la venta de materiales educativos pero mis jefes decidieron cerrar temprano y llegué a casa antes de las seis de la tarde. Andaba a prisas porque aprovecharía para ver una película en el cine que justo iniciaba a las 18:50. Saludé con mi mamá, papá y hermano y me quedé un rato sentada en el comedor, conversando y discutiendo de qué tan buena era la película que vería, para cuando decidí meterme a bañar empezó un movimiento leve en la casa y pensé que me había mareado, porque en pocos segundos todo calmó. Sin embargo, el movimiento solo tomó fuerza, y no cesaba.
¿Qué hiciste cuando comenzó lo peor?
Aún tengo presente el sonido de todo cayendo desde las estanterías, yo solo gritaba “¿mamá donde estas?”. Cogí una toalla y salí corriendo, tirando al piso todo lo que estaba a mi paso, al parecer y por suerte mi familia había bajado minutos antes del terremoto para ir a merendar. Estuve completamente sola durante 58 interminables segundos en el cuarto piso de una casa, viendo la intermitencia de la luz y gritando desesperada, imaginando que tal vez todo había terminado ahí.
Cuando la situación calmó, mi madre gritaba desde abajo “¿mija, estás bien?”, en ese momento busqué ropa y bajé con el cuerpo aún temblando de miedo, abracé a mi mamá y lloramos sin entender aún lo que ocurría.
¿Cuál fue el panorama a tu alrededor?
Pasada una media hora fui con mi hermano a dejar a mi abuela a casa de una tía y fue realmente devastador el ver muchas cosas convertidas en escombros. Cables, postes de luz e incluso el cuerpo sin vida de una mujer en el piso.
Ya para la mañana siguiente no tenía trabajo, no había clases y hasta la comunicación era nula, pero comprendí que tenía lo más importante; las personas más importantes en mi vida continuaban junto a mí.
¿Ha dejado huellas el terremoto en tu vida?
Fue una temporada compleja y es que aún me espanto cuando la gente dice temblor, de hecho, transcurridos seis años aún me es complejo conciliar el sueño por las noches, porque no estoy segura de cuándo, algo similar nos vuelva a sorprender.
¿Puede la adversidad hacer más fuertes a las personas?
Puedo destacar que soy manabita de corazón y los manabitas no conocemos puntos intermedios, ni la palabra derrota, al contrario, estamos hechos de fragmentos de batallas peleadas y el 16 A, fue una de las más complejas páginas en un libro en el cual aún hay mucho por escribir, si así Dios lo desea.

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